martes, 22 de mayo de 2012

Ventana al vacío


I

Abres una ventana frente al vacío como ante un jardín. Vuelves a tomar tu café negro, a leer el periódico dominical y a mirar de reojo la hora precisa, el instante en que todo comienza a ladearse. A inclinarse.

Evitas las preguntas demasiado oscuras y te aferras al sol como al único abrazo. Mínimas ceremonias te protegen, minucias repetidas, rutinitas de las que nadie sospecharía. Es el aire que aún buscas ganarte mientras algo de ti se oculta tras la espesura de un bosque en la memoria. De vuelta traerás ese poco de luz sucia recogida en la calle, y la pondrás allí junto a tu rostro sin mirar demasiado el pozo de sombra que te llama, creciendo bajo tus pies.

Mañana irás temprano de silencio en silencio, sin volver la cabeza, porque tampoco queda cabeza o apenas una piedra, un viento frío, una hoguera sobre los hombros, definitivamente. Mas al fin las palabras regresarán del polvo, renaciendo en tu lengua, animales de aire escalando el hastío, tu nada, tu silencio.

II

Tal como el viejo despierta en la madrugada y  recoge los espejismos, los ecos, las cenizas del mundo que alguna vez soñó así retornas a tu antigua lucidez, fulgor que sube a tus párpados e incendia toda sumisión, deja abierta la sangre para que beban los demonios. Vigilante del borde, de la línea de niebla sobre la que aún va tu mano llamando, atrapada en el gesto de indagar, de encontrar otra mano, otra señal al fondo.

III  

Pero llega un tranquilo, frágil instante de vencimiento íntimo donde es preciso escuchar y callar. Hacer la tarea. No agregar nada, no concluir nada. Admisión de lo otro. Dimisión serena del yo, ocultamiento, aire templado en que te envuelves bajo la algarabía. La temible calma del cuerpo, apagamiento dulce que te salva o te pierde, al fin.

***
De, Locus Solus, 2010


domingo, 6 de mayo de 2012

De una muchacha que se descalza


Una muchacha se descalza al fondo de mi infancia,
pero sobre el mundo la furia se desborda
y hay alguien al otro lado de mí abriendo una ventana al vacío
para arrojar su corazón.

Una muchacha escribe en su cuaderno blanco
sus miedos negros
y una bandada de pájaros agoreros cruza el cielo.

Su rostro desaparece
y deja aleteando sombras filosas en la pared
cuando despierto.

Huye de mí su risa de hojas secas al aire matinal
mientras tomo mi habitual desayuno
de palabras frías.

Una muchacha se desnuda en mi sueño,
pero a mi cuerpo se anudan ya las primeras raíces
del árbol subterráneo

que crecerá por siempre
en mis antípodas.

***

viernes, 13 de abril de 2012

Poema para Juan David, mi hijo


Sólo soy los fragmentos
de un sueño
en el vacío.

Palabras que vuelven
al silencio.

Manchas de luz
girando en el vértigo.

Ojos abiertos
a la noche sin fin.

Y entre las manos
la música
del viento.
***
De Poemas en blanco y negro, 1994
 

miércoles, 21 de marzo de 2012

Ezra Pound - Canto XLV (With Usura)

                                          

Homenaje al Día Internacional de la Poesía, recordando la voz del gran poeta Ezra Pound.
Todavía su poderoso verbo clama más acá del desierto de la historia. Poesía como lenguaje
de la dignidad humana. Poesía como resistencia y verdad.

***

miércoles, 7 de marzo de 2012

Nuevos prosemas /



LAS VOCES DEL VACÍO


Porque nadie las reclama y se nos devuelven, poblándonos con su propia orfandad; ellas que ansían nuestro mismo aliento y se articulan a nuestros huesos. Las que un día fueron a extraviarse en lo innombrable y perdieron la memoria, las razones que albergaron en su interior, la fuerza que les dio origen. Y, sin embargo, quizá sean ellas solas las que se basten en su extrañeza y continúen resonando más allá de la vida y nuestra muerte. Por ahora sólo en el corazón de la noche reposan, sólo en el vórtice del sueño se redimen.

SENTIDOS


Puertas demasiado vulnerables, umbrales de luz y de dolor agotándose bajo la plenitud, la soberanía, el resplandor que embota la carne y rebasa el silencio. Frágiles puertas al poderío del mundo que se agolpa en las manos, bocas, ojos, respiro, lengua de palabras sin tiempo. De regreso del brillo, el color, la tibieza, el sabor, el perfume y el coro que en las calles entonaron los ángeles anónimos del día. Ah, este impuro cansancio de dioses replegados al fondo de los párpados, la piel, el labio mudo.



ESTA Y NO OTRA


Con sus mañanas que una pequeña sombra de resignación empaña, pero a cuyo espejo acudes puntual. Con sus estrechas siete calles que te ven cruzar medio ciego en las tardes desvaídas; sus sombríos corredores, sus polvosas cortinas que nadie nunca descorre. De esta y no de otra agua bebes, y del silencio y de las hondas tinieblas donde como un dulce animal tu alma abreva. Una vida como el traje que una noche te dieron, tan perfectamente tuyo, como tu desnudez. Esta y no otra, aunque ya no sepas bien ni por qué o para qué.


RAZONES DE UNA AUSENCIA

Llovía mucho, pero no. Más bien se desleía el aire melancólicamente sobre las siete calles de la vida. ¿O era el zapato apretando la articulación, rechinando en la desesperanza? Quizá el olor anticipado del fracaso, la flojedad del músculo existencial. Tal vez la nada, esa perra que siempre nos olisquea el trasero o la amenaza silenciosa de los parques bajo la nube ácida. Pudo haber sido también el recuerdo de vuelta de los malos días, el presagio de un porvenir equívoco, la inmensidad menesterosa de esta ciudad extraña y sin luz suficiente, el bordoneo interior que sube desde las tripas y podría sustituir también las palabras en un momento inesperado. La rabiecita, el frío, el pálpito, la oscilación vertiginosa, la presión íntima de oscuros líquidos, el desasosiego, la tosecita tonta, el cansancio de todo. O las ganas de hacerse silla vacía, interrogante mudo, definitivo incumplimiento en un mundo de sombras y una más.

***

De, LOCUS SOLUS
(Inédito)



domingo, 19 de febrero de 2012

Memorias de Fanny Hill / John Cleland / Fragmento



"...En seguida supe con quién me las vería : se trataba de uno de esos instrumentos de tamaño justo, cuyos dueños suelen manejar con más destreza que los de medidas más desproporcionadas y difíciles de controlar. Me ciñó fuertemente contra su pecho, mientras dirigía el ídolo hacia su idóneo nicho, tratando de insertarlo, lo que consiguió haciendo descansar mis muslos sobre sus caderas desnudas. Me hizo recibir hasta el último centímetro, de tal guisa que quedé prendida en un eje de placer. Me aferré a su cuello, donde entre sus cabellos oculté mi rostro abrasado por las sensaciones que me embargaban y también por la vergüenza, con mi pecho fuertemente adherido al suyo. Sin renunciar a la unión intermedia, ni abandonar la canalización, me hizo girar una vez en el diván, sobre el cual me tendió y dio comienza a la molienda de placer. Pero, tan provocativamente  predispuestos como estábamos por el acicate de las escenas anteriores, no pudimos evitar derretirnos demasiado pronto. No bien sentí el tibio torrente subir por mis entrañas, con toda puntualidad fluyó mi emanación para compartir la momentánea gloria. Pero tenía motivos aún mejores para jactarme de nuestra armonía : al ver que las llamas no estaban apagadas del todo, sino que, cual brasas húmedas, ardían con más fiereza por ese torrente bienechor, mi ardiente enamorado comprendió mi anhelo. Y cargando su artillería para una segunda andanada, recomenzó la ofensiva con implacable vigor. Complacida en extremo, y agradecida, me afané en ajustar todos mis movimientos a su óptima ventaja y deleite. Entraron en juego besos, caricias y tiernos murmullos, hasta que nuestros goces, cada vez más delirantes, nos arrojaron en un amoroso caos. Al llegar a cierta intensidad, nos hicieron zarpar de nosotros mismos para arrastrarnos a un océano de deliquios sin límite dentro del cual ambos nos sumergimos en un etéreo transporte..."

***
(Traducción al español de Miguel Sánchez - Editorial Escorial, Madrid, 1986)

*
Fanny Hill: Memoirs of a Woman of Pleasure (popularmente conocida como Fanny Hill) es una novela erótica de John Cleland publicada en Inglaterra en 1748. Escrita mientras el autor se encontraba en la prisión para deudores en Lóndres, es considerada como "la primera prosa pornográfica Inglesa, y la primera pornografía que usa la forma de novela". Es uno de los libros más perseguidos y censurados de la historia, y se ha convertido en sinónimo de obscenidad. (Wikipedia).  Esta novela se ha adaptado múltiples veces en el cine, como en "Los burdeles de Paprika", de Tinto Brass.

lunes, 30 de enero de 2012

Trabajo nocturno / Juan Manuel Inchauspe



Juan Manuel Inchauspe - nació el 13 de septiembre de 1940 en la ciudad de Santa Fe, Argentina. Publicó en vida sólo dos libros: Poemas 1964-1975 (1977) y Trabajo nocturno (1985). Murió en 1991 en Santa Fe. Su obra ha sido valorada profundamente por las últimas generaciones poéticas de Argentina dada la parquedad, el tono, la hondura y la decantación de sus breves poemas.

*



LOS TUYOS

Has llorado, en secreto, a los tuyos
Lenta, inexorablemente, los has visto partir
alejarse para siempre.
Has sentido, en tu corazón
el desprendimiento de una rama que cae.
Y luego has borrado
las huellas de esas lágrimas,
has contenido en el límite infranqueable
los bordes de tu propio dolor
y lo has devuelto a tu pobre vida,
a los días siguientes, a las horas
para que permanezca allí.
Oculto
como una invisible y constante
cicatriz.

*

HE TRATADO DE REUNIR PACIENTEMENTE

He tratado de reunir pacientemente
algunas palabras. De abrazar en el aire
aquello que escapa de mí
a morir entre los dientes del caos.
Por eso no pidan palabras seguras
no pidan tibias y envolventes vainas llevando
en la noche la promesa de una tierra sin páramos.
Hemos vivido entre las cosas que el frío enmudece.
Conocemos esa mudez. Y para quien
se acerque a estos lugares hay un chasquido
de látigo en la noche
y un lomo de caballo que resiste.

*

ESTA MAÑANA 

Esta mañana al despertar
al abandonar el lecho de cenizas del sueño
me incliné como siempre en el jardín
pero no encontré la ayuda de mis palabras.
Quise saber por qué las aguas de aquella mañana
iban por encima de mí
más lejos de lo que yo esperaba
pero no encontré respuesta. En el lugar
donde todos los días mi rostro va a reflejarse
encontré una piedra oscura
de afiladas puntas.

*

NO TENÉS NADA MÁS 

No tenés nada más que palabras
y decir esto
y decir que eliminaste los límites
entre el ser y no tener
es casi decir lo mismo.

Trabajás con nada.
Escribís sobre el vacío.
Frente a la rugosa realidad
tus herramientas se deshacen.

Asomado a una noche extraña
arrasada por los vientos
poblada de estrellas furiosas
que una vez dictaron a otros hombres
los nombres de fuego de Arturo
la Osa y el Centauro:
tu lengua sin cielo
tiembla
y se retuerce.

*

ENCADENADO A ESAS PALABRAS QUE NO VIENEN

No es fácil estar sentado aquí
esperando que las palabras vengan al fin
a sacarnos de este vacío donde sudamos
un áspero y conocido perfume a soledad.

No se puede esperar demasiado del tiempo.

En el patio observo
la línea de la mañana. El viejo sol
con una paciencia infinita trilla
lentamente la flamante llanura.

En este mes de septiembre
entro en mi trigésimo qué?

La gata de casa
                           semidormida
se revuelve voluptuosamente sobre el pasto:
con los ojos entreabiertos, indiferentes hacia afuera
como si gozara íntimamente con algún secreto
que yo no tengo
                         parece no importarle demasiado
mi desprotección.

Adentro
mi hijo pequeñito duerme todavía
duerme y sueña y vuela.
Yo en cambio sigo aquí
encadenado a esas palabras que no vienen.

*

LA ARAÑA

La veo asomarse en el orificio de un tronco podrido.
¿Cuál es, exactamente, su mundo? No lo sé.
Quizás sea ese tenso cordaje
entre ramas y hojas,
sobre el cual pretende ahora avanzar.

Alrededor nada se mueve.
Pero ella debe haber escuchado un oscuro llamado:
¿Mide realmente
la distancia que la separa del centro?
¿O se siente poderosamente atraída
por ese vacío cargado de peligros?
Como nosotros, a veces, en medio de la oscuridad
y de las palabras,
ella, la araña, emerge de pronto hacia la luz
y se aquieta de golpe
atenta a todas las vibraciones
de la red.

*

TRABAJO NOCTURNO

Temprano
esta mañana
encontré en el patio de casa
el cuerpo de una enorme rata
inmóvil.
Moscas de alas tornasoladas
zumbaban alrededor del cadáver
y se apretaban en los orificios de unas heridas
que habían sido sin duda mortales.
Con bastante asco
la alcé con la pala y la enterré
en un rincón alejado
del jardín.

Al volverme
desde el matorral de hortensias florecidas
emergió mi gata dócil
desperezándose.
Su brillante pelaje estaba todavía
erizado por la electricidad de la noche.
Me miró
y después comenzó a seguirme
maullando suavemente
pidiéndome —como todas las mañanas-
su tazón de leche fresca
y pura.

***

(Tomado de Trabajo nocturno -Poemas completos- Juan Manuel Inchauspe, ediciones UNL, Buenos Aires, Argentina. Sep 2010)


jueves, 19 de enero de 2012

Haikus



POÉTICA

Sobre la noche,
poeta, qué frágiles
tus alas de luz.

*

DESVELO

Sin poder dormir:
he pasado la noche
soñando haikus.

*

EPIFANÍA

Como un triunfo
tu cuerpo aún vivo
frente al vacío.

*

MÚSICA

Al despertarme
alas de luz me rozan:
¡Ah, si es Mozart!

*

AUSENCIA

En tu ausencia
no encuentro mi vida,
soy un Don Nadie.

*

VAMPIRO

Cruza su sombra
sobre tu corazón, ¡Ay!
...Llegó el amor.

*

MUCHACHA

Es la tarde, sí,
esa dulce muchacha
huyendo de mí.

*

EL AMOR

Día y noche
bebes agua de sueño
en vasos rotos.

*

COLIBRÍ

Danza en la luz
el instante sagrado
con lo eterno.

*

CIUDAD ABIERTA

Ciudad de tarde
mano que se extiende
floja y sucia.

*

MEMORIA

¿De dónde vuelves
brumoso tren del tiempo,
descarrilado?

*

CIUDADES NOCTURNAS

Desde el avión
monstruosas manchas de luz.
¿Sangra la noche?

*

PÁJARO

También el tiempo
fatigado de vuelos
vuelve al nido.

*

MARIPOSA

Plena de brillos
y de perfumes vuela
por última vez.

*

INSOMNIA

Ojos ácidos,
lucidez dolorosa
hasta el alba.

*

GRILLO

El grillo todo
aguja que enhebra
la noche al día.

*

SOLILUNIO

Sobre tu cuerpo
y el mío unidos
se durmió la luz.

*

HAIKU

Sueñas todavía
trasvasar al instante
la eternidad.

***




domingo, 15 de enero de 2012

Prosemas /



FUE UN DÍA AZUL

Un día por fin azul, tan azul, para respirar y dejar salir el moho debajo de la carne, el aterido huésped, el enlutado, el salitroso. Para desenrollar el tapete,  ventilar la memoria, sacudir el silencio, poner al sol las venas, desempolvar la sangre. Un día tan perfectamente azul que dio un poco de temor quedarse tan vacío en el parque, arriesgando el ojo, la blandura del alma al mediodía. Que dio también gusto ver saltar los peces atrapados tras los ojos de las muchachas, el deseo que sudaba a chorros en los tan puros poros de sus piernas. Tan azul el día como era azul en las películas italianas y en las heladerías de los setentas cuando todavía no había internet. Tan azul como el primer día del cielo y el renacido sueñ0 de los inocentes. Tan azul como la ausencia del ángel, como  la ciega soledad que volverá cuando todo se desfonde, cuando asome a tu puerta un día negro.


UN DÍA DESPUÉS DE NUNCA

Nadie fue a ver el sol corriendo fuera ya del sueño, ni echó agua al fuego, ni batió el chocolatico para el fatigado viajero en tanto los rezanderos, precisamente ese día, no habían sazonado su hostia. Nos acodamos ante el desastre excepcional, patidifusos, mientras el aire temblequeaba y se venían abajo los balcones del buró, y se santificaba la gallina para el papa y armaban su fiestita los vecinos. Clara fue de toda claridad la decepción inminente porque un día más, una semana de encumbramientos y abajamientos súbitos no la resistiríamos de tan buen grado. Sin embargo, fue entonces cuando apareció en la primera plana el rostro de cada uno soñado y definitivo en la muerte, y la anunciada paz del vaciamiento, del frenesí absolutorio sin trompetazo ni resurrección posible.

***

domingo, 6 de noviembre de 2011

Rebelión y arte / fragmento / Albert Camus



El arte también es ese movimiento que exalta y niega al mismo tiempo. "Ningún artista tolera lo real", dice Nietzsche. Es cierto; pero ningún artista puede prescindir de lo real. La creación es exigencia de unidad y rechazo del mundo. Pero rechaza al mundo a causa de lo que le falta y en nombre de lo que es a veces. La rebelión se deja observar aquí fuera de la historia, en estado puro, en su complicación primitiva. Por lo tanto, el arte nos deberá ofrecer una última perspectiva con respecto al contenido de la rebelión.

Se observará, no obstante, la hostilidad al arte que han mostrado todos los reformadores revolucionarios. Platón se muestra todavía moderado. No trata sino de la función mentirosa del lenguaje y no destierra de su república sino a los poetas. En cuanto a lo demás, pone a la belleza por encima del mundo. Pero el movimiento revolucionario de los tiempos modernos coincide con un proceso del arte que no ha terminado todavía. La reforma elige la moral y destierra a la belleza. Rousseau denuncia en el arte una corrupción agregada por la sociedad a la naturaleza. Saint-Just echa pestes contra los espectáculos y en el hermoso programa que prepara para la "Fiesta de la Razón" quiere que la Razón sea personificada por una persona "virtuosa más bien que bella". La Revolución Francesa no crea artista alguno, sino sólo un gran periodista, Desmoulins, y un escritor clandestino, Sade. Al único poeta de su época lo guillotina. El único gran prosista se destierra en Londres y aboga en favor del cristianismo y la legitimidad. Un poco más tarde los saintsimonianos exigirán un arte "socialmente útil". "El arte para el progreso" es un lugar común que circula durante todo el siglo y que Hugo repite sin conseguir hacerlo convincente. Solamente Vallès aporta a la maldición del arte un tono de imprecación que lo autentica.

Este tono es también el de los nihilistas rusos. Pisarev proclama la decadencia de los valores estéticos en beneficio de los valores pragmáticos. "Preferiría ser un zapatero ruso que un Rafael ruso". Un par de botas es para él más útil que Shakespeare. El nihilista Nekrasov, poeta grande y doloroso, afirma, sin embargo, que prefiere un trozo de queso a todo Pushkin. Es conocida, finalmente, la excomunión del arte pronunciada por Tolstoi. La Rusia revolucionaria termina dando la espalda a los mármoles de Venus y Apolo, todavía dorados por el sol de Italia, que Pedro el Grande había hecho llevar a su jardín de verano de San Petersburgo. A veces la miseria se aparta de las dolorosas imágenes de la dicha.

La ideología alemana no es menos severa en sus acusaciones. Según los intérpretes revolucionarios de la Fenomenología, no habrá arte en la sociedad reconciliada. La belleza será vivida, no imaginada. Lo real, enteramente racional, apaciguará por sí solo todas las sedes. La crítica de la conciencia formal y de los valores de evasión se extiende naturalmente al arte. El arte es determinado por su época y expresa, como dirá Marx, los valores privilegiados de la clase dominante. No hay, por lo tanto, más que un solo arte revolucionario, que es, justamente, el arte puesto al servicio de la revolución. Por lo demás, el crear la belleza fuera de la historia del arte contraría el único esfuerzo racional: la transformación de la historia misma en belleza absoluta. El zapatero ruso, desde el momento en que tiene conciencia de su papel revolucionario, es el verdadero creador de la belleza definitiva. Rafael no creó sino una belleza pasajera que no podrá comprender el hombre nuevo.

Marx se pregunta, es cierto, cómo la belleza griega puede ser todavía bella para nosotros. Responde que esta belleza expresa la infancia ingenua de un mundo, y que nosotros tenemos, en medio de nuestras luchas de adultos, la nostalgia de esa infancia. ¿Pero cómo pueden ser todavía bellas para nosotros las obras maestras del Renacimiento italiano, Rembrandt y el arte chino? ¡Qué importa! El proceso del arte se ha iniciado definitivamente y continúa al presente con la complicidad embarazosa de artistas e intelectuales dedicados a calumniar a su arte y su inteligencia. Se advertirá, en efecto, que en esta lucha entre Shakespeare y el zapatero no es el zapatero quien maldice a Shakespeare o a la belleza, sino, por el contrario, quien sigue leyendo a Shakespeare y no prefiere hacer las botas, que nunca podrá hacer, por lo demás. Los artistas de nuestra época se parecen a los caballeros arrepentidos de Rusia del siglo XIX; su mala conciencia constituye su excusa. Pero lo último que un artista puede sentir ante su arte es el arrepentimiento. Es sobrepasar la humildad sencilla y necesaria pretender que se deje también la belleza para el final de los tiempos y, entre tanto, se prive a todo el mundo, inclusive al zapatero, de ese pan suplementario de que uno mismo se ha aprovechado.

Esta locura ascética tiene, no obstante, sus razones, las cuales, por lo menos, nos interesan. Revelan, en el plano estético, la lucha ya descrita de la revolución y la rebelión. En toda rebelión se descubren la exigencia metafísica de la unidad, la imposibilidad de asirse a ella y la fabricación de un universo de reemplazo. La rebelión, desde este punto de vista, es fabricante de universos. Esto define también al arte. La exigencia de la rebelión, para decir verdad, es en parte una exigencia estética. Todos los pensamientos rebeldes, como hemos visto, se ilustran en una retórica o en un universo cerrado. La retórica de las murallas en Lucrecio, los conventos y castillos cerrados de Sade, la isla o la roca romántica, las cimas solitarias de Nietzsche, el océano elemental de Lautréamont, los parapetos de Rimbaud, los castillos aterradores que renacen azotados por una tempestad de flores, en los superrealistas; la prisión, la nación atrincherada, el campo de concentración, el imperio de los libres esclavos, ilustran a su manera la misma necesidad de coherencia y unidad. En estos mundos cerrados el hombre puede reinar y conocer por fin.

Este movimiento es también el de todas las artes. El artista rehace el mundo por su cuenta. Las sinfonías de la naturaleza no conocen el calderón. El mundo no está nunca silencioso; su mutismo mismo repite eternamente las mismas notas, con arreglo a vibraciones que se nos escapan. En cuanto a las que percibimos, nos entregan sonidos, rara vez un acorde, nunca una melodía. Sin embargo, existe una música en la que las sinfonías terminan, en la que la melodía da su forma a sonidos que, por sí mismos, no la tienen; en la que una disposición privilegiada de las notas, finalmente, saca del desorden natural una unidad satisfactoria para el espíritu y el corazón.

"Creo cada vez más —escribe Van Gogh— que no hay que juzgar al buen Dios en este mundo. Es un estudio de él abortado". Todo artista trata de rehacer este estudio y de darle el estilo que le falta. La más grande y más ambiciosa de todas las artes, la escultura, se empeña en fijar en las tres dimensiones la figura huidiza del hombre, en someter el desorden de los gestos a la unidad del gran estilo. La escultura no rechaza el parecido que necesita, por el contrario. Pero no lo busca ante todo. Lo que busca, en sus grandes épocas, es el gesto, el ademán o la mirada vacía que resuman todos los gestos y todas las miradas del mundo. Su propósito no es imitar, sino estilizar y aprisionar en una expresión significativa el furor pasajero de los cuerpos o el remolino infinito de las actitudes. Entonces solamente erige en el frontón de las ciudades tumultuosas el modelo, el tipo, la inmóvil perfección que calmará por un momento la incesante fiebre de los hombres. El amante privado del amor podrá dar vueltas finalmente alrededor de las korai griegas para captar lo que en el cuerpo y el rostro de la mujer sobrevive a toda degradación.

El principio de la pintura está también en una elección. ''El genio mismo —escribe Delacroix, reflexionando sobre su arte— no es sino el don de generalizar y de elegir". El pintor aísla a su modelo, primera manera de unificarlo. Los paisajes huyen, desaparecen de la memoria o se destruyen mutuamente. Por eso el paisajista o el pintor de naturalezas muertas aísla en el espacio y en el tiempo lo que, normalmente, cambia con la luz, se pierde en una perspectiva infinita o desaparece bajo el choque de otros valores. Lo primero que hace el paisajista es enmarcar su tela. Elimina tanto como elige. Del mismo modo, la pintura de figura aísla en el tiempo y el espacio la acción que, normalmente, se pierde en otra acción. El pintor procede, entonces, a una fijación. Los grandes creadores son aquellos que, como Piero della Francesca, dan la impresión de que la fijación acaba de hacerse y el aparato de proyección acaba de detenerse de golpe. Todos sus personajes dan entonces la impresión de que, por el milagro del arte, siguen estando vivos aunque hayan dejado de ser perecederos. Mucho tiempo después de su muerte, el filósofo de Rembrant sigue meditando entre la sombra y la luz sobre la misma interrogación.

"Vana cosa la pintura que nos agrada por la semejanza de los objetos que no nos agradarían". Delacroix, que cita la célebre frase de Pascal, escribe con razón "extraña" en vez de "vana". Estos objetos no podrían agradarnos porque no los vemos; están sepultados y negados en un devenir perpetuo. ¿Quién miraba las manos del verdugo durante la flagelación, los olivos en el camino de la Cruz? Pero helos aquí representados, arrebatados al movimiento incesante de la pasión, y e! dolor de Cristo, aprisionado en estas imágenes de violencia y de belleza, grita de nuevo todos los días en las salas frías de los museos. El estilo de un pintor está en esta conjunción de la naturaleza y de la historia, en esta presencia impuesta a lo que deviene constantemente. El arte realiza, sin esfuerzo aparente, la reconciliación de lo singular con lo universal con que soñaba Hegel. ¿Es, quizás, ésta la razón de que las épocas ansiosas de unidad, como la nuestra, se vuelvan hacia las artes primitivas, en las que la estilización es más intensa y la unidad más provocativa? La estilización más fuerte se encuentra siempre al comienzo y al final de las épocas artísticas; explica la fuerza de negación y de transposición que ha levantado a toda la pintura moderna, con un impulso desordenado hacia el ser y la unidad. La queja admirable de Van Gogh es el grito orgulloso y desesperado de todos los artistas. "Puedo prescindir de Dios en la vida y también en la pintura, pero no puedo, yo, doliente, prescindir de algo que es más grande que yo, que es mi vida, la facultad de crear".

Pero la rebelión del artista contra lo real, y entonces se hace sospechosa para la revolución totalitaria, contiene la misma afirmación que la rebelión espontánea del oprimido. El espíritu revolucionario, nacido de la negación total, sintió instintivamente que había también en el arte, además del rechazo, un consentimiento; que la contemplación amenazaba con equilibrar la acción, la belleza y la injusticia, y que, en ciertos casos, la belleza era en sí misma una injusticia sin remedio. Además, ningún arte puede vivir del rechazo total. Así como todo pensamiento, y ante todo el de la no-significación, significa, así también no hay arte del absurdo. El hombre puede autorizarse a denunciar la injusticia total del mundo y reclamar entonces una justicia total que sólo él creará. Pero no puede afirmar la fealdad total del mundo. Para crear la belleza debe al mismo tiempo rechazar lo real y exaltar algunos de sus aspectos. El arte recusa lo real, pero no se sustrae a él. Nietzsche podía negar trascendencia, moral o divina, diciendo que esta trascendencia llevaba a la calumnia de este mundo y de esta vida. Pero hay, quizá, una trascendencia viva cuya belleza promete que puede hacer amar y preferir a cualquier otro este mundo mortal y limitado. El arte nos lleva así a los orígenes de la rebelión, en la medida en que trata de dar su forma a un valor que huye en el devenir perpetuo, pero que el artista presiente y quiere arrebatar a la historia. Uno se convencerá más todavía de ello si reflexiona en el arte que, precisamente, se propone entrar en el devenir para darle el estilo que le falta: la novela.

***
(Tomado de El hombre rebelde, Cap. IV)

sábado, 29 de octubre de 2011

Del otro lado de la puerta / Minicuento


Cuando sales del bar hacia la medianoche en ese barrio triste donde vives, alcanzas a ver la silueta furtiva proyectada en el muro, y no es la tuya. Estás sobrio aún, aunque un poco cansado. La calle desierta hace eco sólo de tus pasos y sin embargo, sientes que alguien más camina a tu lado, alguien que no ves. De repente es la angustia, la vieja angustia de tu infancia y de toda la vida. Aprietas el paso ya con pánico hasta llegar a la puerta de tu casa. Cuando entras, echas el seguro y pasas el cerrojo. Respiras por fin algo aliviado. Pero es ante el espejo cuando descubres, con horror, el hueco negro que devoró tu rostro y todo tu ser, el hueco de tu miedo que ha esperado por años. Y oyes afuera, del otro lado de la puerta, tu propia voz llamando, gimiendo con desesperación.

***
Des/historias - (2004)

lunes, 24 de octubre de 2011

Chinatown a toda hora / Andrea Cote



CENTER


A las cuatro y cuarto
entre los viajantes de Chinatown
le digo:
Yo sobreviví al terremoto y al agua.
Soy 1979 partiéndose en dos
y lo que usted piensa ahora mismo,
también lo soy.
Soy una muchacha suave
-soy china-
como esa que usted cree
se vería mejor callada
y despeinada
en otra parte
y no aquí,
que se vería muy bien desnuda
y estirada
en un cuadro de Modigliani.
Soy ella,
sí.
Y por supuesto,
señor,
yo soy Modigliani.
Soy la punta de la estrella
y la cosa de papel que cae desde el aire en los aniversarios,
el autor de la teoría
de que el espíritu
es el hueso que no se puede roer.


Soy las ganas de romperse y de decir algo.
No puedo pagar la entrada al cine,
pero salgo en todas las películas
y por eso estoy sucio
y cansado
y más triste que dios.
A esta hora soy el cartón
y la masa,
la esterilla de papel
y la esquina morada
y lo que dejaste en la estación.
En el año de 1979 le doy la vuelta a mi casa
y la hago explotar.

Soy el pie en el estribo
y la última cosa en que pensó Paul
y soy capaz de decir cualquier cosa porque estoy sucio
y no puedo pagarme la entrada al cine.
Soy el autor de la teoría del espíritu,
soy un lado del espíritu,
soy la muchacha ideal.
En verdad,
señor,
yo soy Chinatown,
a toda hora
y en demasía,
tengo una calle en cada esquina del mundo
y soy,
naturalmente,
lo único que nos queda.

***
Andrea Cote, poeta colombiana, 1981. Obra: Puerto Calcinado (2003); Casa quebrada (2004); Blanca Varela, la escritura de la soledad (Ensayo, 2004); Fotógrafa al desnudo (Biografía de Tina Modotti, 2005); A las cosas que odié (2008). (Wikipedia).

sábado, 22 de octubre de 2011

El teléfono público / Minirrelato / Raúl Henao


Al mediodía acostumbraba sentarme en un solitario café del centro de la ciudad donde jamás vi a nadie mientras tomaba mi tinto diario, a no ser alguna persona hablando en el teléfono público, quiero decir, la misma persona:un hombre calvo, de baja estatura y traje oliva gastado.

Yo me divertía mirando los gestos disparatados que hacía en el teléfono y solía pensar que fuera quien fuera su interlocutor, esa conversación debería dejarlo completamente extenuado.

¿Cómo se las arreglaba el propietario de aquel café con tan poca clientela? ¿Conseguiría cubrir el costo diario del mencionado local? No dejaba de hacerme esa clase de preguntas sin encontrarles respuesta. Aunque a decir verdad, lo que me sacaba de quicio era el hombre del teléfono público...¿Qué hacía allí, a esa hora precisamente? ¿Con quién hablaba? Ya eran demasiadas preguntas.

Más adelante, sin embargo, tuve la ocurrencia de asomarme al café a una hora desacostumbrada: todo estaba como lo dejara al mediodía y exactamente allí frente a mis ojos tenía al hombre calvo hablando por teléfono.

Confieso que de vuelta a mi apartamento me hallaba realmente perplejo y me vino a la cabeza la mala idea de permanecer en el café durante todo el transcurso del día siguiente.

Apenas despuntó la mañana, me apresuré a tomar el autobús y en un dos por tres estuve plantado delante del establecimiento que a pesar de lo temprano de la hora tenía sus puertas abiertas al público...Como lo imaginé adentro se encontraba el hombre calvo hablando por teléfono.

Siguiendo al pie de la letra el plan que me trazara con anterioridad, permanecía sentado el resto del día. Nadie asomó las narices en el entreacto y el hombre calvo continuó hablando desesperadamente a lo largo del día.

Comprendí que debía hacer algo si deseaba aclarar aquella molesta situación y mirando mecánicamente el reloj me aproximé al hombre del teléfono.

—Escuche amigo ¿No cree que ya es bastante? Nunca he podido hacer una sola llamada porque usted está siempre pegado a la bocina. ¿Qué diablos se trae, eh? ...Permítame el teléfono.

El hombre calvo se volvió hacia mí enjugándose el sudor que le corría por la frente con la manga de su camisa y esbozando un gesto de profundo alivio me pasó el auricular que tenía en la mano.

—Es completamente suyo, completamente suyo- exclamó, echando a correr al fondo de la calle.

—Vaya la clase de chiflados que tenemos últimamente en la ciudad —murmuré entre dientes, marcando a continuación un número cualquiera, más por justificar mi acción que por necesidad real de hacer la llamada. Y aunque había marcado el número de mi propia oficina no pude identificar la voz chillona que me contestó al otro extremo de la línea.

Entonces, excusándome, traté de colgar el teléfono, pero no pude hacerlo. De pronto, todo fue para mí de una claridad aterradora. Al otro lado, la voz chillona me decía:

—Le ha tocado el turno, ahora debe esperar que alguien le pida el teléfono para llamar a su vez.

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Tomado del libro: Párrafos de aire, Primera antología del poema en prosa colombiano, de Fredy Yezzed, Editorial Universidad de Antioquia, 2010

viernes, 14 de octubre de 2011

Tres minicuentos antes de morir



UNA MAÑANA TOCO A TU PUERTA

Una mañana toco a tu puerta. Cuando abres no entiendes o no quieres entender mi nombre ni que es a ti a quien busco. Con rabiosa incredulidad, todavía preguntas:

—¿Está seguro de que es a mí a quien necesita? ¿Y cómo dice que se llama?

Entonces te respondo con más claridad:

—Soy tu nuevo inquilino, el cáncer.

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HASTA TU CORAZÓN

Como llegas cansado quieres acostarte enseguida. Todo en orden aparentemente: la almohada blanda, la sábana suave, impoluta. Algo de Mozart muy quedo, la media luz del baño luego del cepillado. No pensar más, abandonarse en la profundidad del sueño. Sin embargo, hacia la una o dos, estás soñando en mí, pensando en mí, agudamente en mí, y no sabes por qué. Tanta fuerza mental te ha despertado de golpe y sabes que en este instante estoy saliendo de la cocina, que avanzo inclemente, rápido en el aire. Que recorro veloz el corredor que me lleva a tu alcoba. Que mi acero, mi filo han cobrado inusitada rabia contra ti, contra tu vida. Mi ansiosa punta empuja tu puerta y siento tus ojos abiertos desmesuradamente en la oscuridad. Como un rayo me precipito hasta tu corazón.

(2009)

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NO OLVIDES TENER LISTO TU ATAÚD

El vuelo a Madrid casi lo pierdes. Sin embargo, lo alcanzas justo en el último minuto. Acaso en una hora tu mujer te besará en la boca, muy feliz de verte. Hermosa visión hasta el segundo en que todo es de noche y se astillan tus piernas y tu rostro se rompe y es el vacío, el golpe, el humo negro en que te deshaces...Pero por suerte, oyes la voz de la azafata despertándote suave, instándote a bajar.

Entonces te das cuenta: no es que no haya venido tu mujer. Es que nadie lo espera a uno ...en el infierno.

(2009)

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De, Des/historias.

lunes, 10 de octubre de 2011

A esta hora, en qué orilla



Desnuda entre cardúmenes aéreos nadará como ebria agitando los muslos, sirena o ninfa de aguas donde sólo el sueño puede tocarla. Todo aquí, entre tanto, cae en redondo, se hunde en espiral, en fiebre y lentos alcoholes, pozo de alucinación y silencio. Es tarde de papeles manchados que se rasgan, huecos que niegan un camino a mis pies, ecos turbios de ese interminable reggaetón en que acaba la vida. ¿A qué luz empujaré el rostro, a qué ventana que no esté ya del lado invisible del mundo?

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Monólogo en frío





Es la estación donde todo se aprieta entre los ojos y las palabras crujen, congelándose. De este lado del aire algo se eriza, felino entre la niebla. ¿Recuerdas la muchacha que abrigó tu primera desnudez y aún sonríe en tus sueños? ¿Quién tomará hoy por ti el amor que pierdes mientras crees besarla todavía? Cuando vuelves no encuentras ni la calle o la llave, ni la fuerza ni el ánimo para seguir despierto mientras siguen cayéndose los pájaros, reventando en el hielo las ventanas, suicidándose en masa los delfines, sepultándose en niebla las torres y los barcos. Al final es la antigua estación sin orillas de luz o de sonido, el vacío girando en tu cabeza, la fantasmal película de la que eres único espectador y único fantasma. Más el inútil como angustioso intento de abrir puertas al verano que sólo están en tu imaginación.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

La rueda lenta que te muele




Esa quemadura, esa luz que cava y revienta silenciosa por dentro. Uñas rasgando desde el fondo, como si alguien estuviese asfixiándose en ti o buscando salir de ti. Quizá el que eras hasta ayer, quizá el que serás mañana. Y es entonces afuera igual la náusea antes de escalar el vacío, aferrarte a la  rueda lenta que te muele segundo por segundo, silenciosa, eficaz, mientras cierras los ojos e inclinas la  espalda, ensordecido, perfectamente aleccionado en el terror.
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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Arder



Aún fluye hacia la llama el aceite. Las palabras que prometen su mejor chisporroteo en lo más alto de la sombra. Aún es posible esa boca, copa de la que beberé la linfa suave, el lento vino del sueño, el último veneno. Aún el amor, sin frontera marcada, sin nombre y sin sellos. ¿Quién seré entonces al fin, musitando, musicando el aire ardiente que de abajo a arriba alimentará la combustión de mis sentidos? ¿De qué estará lleno mi vacío en el instante prodigioso del encuentro? ¿De qué estaré vacío cuando caiga, torre de mi ser en llamas, girando en el vértigo?

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